Blog · 22 de octubre de 2026
Qué tiene que tener la página de un comercio para que le escriban
En octubre revisé las páginas de unos cincuenta comercios, consultorios y clínicas de Córdoba y de 272 consultorios de Palermo y Recoleta, en Buenos Aires. Las encontré como las encuentra un cliente, buscando en Google Maps y tocando «Sitio web».
Lo que más se repetía no era un diseño feo: páginas que no abren, que no dicen qué hace el lugar o que no dejan escribir desde el celular. Ninguna de esas fallas se arregla con diseño. Van en el orden en que le pasan a quien entra.
Que abra
De las 272 de Buenos Aires, al menos 21 no abrían o el navegador avisaba que no eran seguras. En 14 el dominio ya no existía, casi siempre porque nadie lo renovó, y Google Maps seguía mandando ahí a los clientes. Una de ellas era de un centro con casi mil reseñas.
Pasa en silencio, porque el dueño casi nunca entra a su propia página. Conviene anotar cuándo vence el dominio, tenerlo a tu nombre y no al de quien te hizo la página, y cada tanto tocar «Sitio web» en tu ficha de Google Maps para ver adónde lleva.
Lo mismo con los demás caminos: encontré un consultorio cuyo primer enlace en el Linktree de Instagram llevaba a la página caída y cuyo correo rebotaba. El paciente que lo intentaba por las dos vías se quedaba sin forma de escribir.
Que en la primera pantalla diga qué hacés
Un comercio con muy buenas reseñas en Google tenía una página que, al entrar, mostraba solo dos botones con categorías. No decía qué hacían, cuánto salía ni cómo pedir turno. Para saberlo había que entrar a una lista de productos.
Quien llega desde el celular decide en pocos segundos si sigue. Arriba de todo tiene que estar qué es el lugar, para quién y cómo contactarlo. Si podés mostrar desde cuánto sale lo principal, mejor: es la pregunta que más se repite por WhatsApp.
Que se pueda escribir desde el celular
En una de las páginas de Córdoba, el número de WhatsApp aparecía solo arriba en la computadora; en el celular no estaba. En otras, pedir turno era un formulario que manda un correo, sin saber cuándo te contestan.
Un botón de WhatsApp a la vista en el celular resuelve casi todo. Mejor si el mensaje ya viene escrito, por ejemplo «Hola, quiero un turno para…», así la persona solo toca enviar.
Pero la página no arregla lo que pasa después. En las reseñas de una clínica se repetía la misma queja: nunca respondían el WhatsApp de turnos. Si sumás un botón, alguien tiene que contestar.
Que los horarios y la dirección coincidan en todos lados
En un sitio institucional que estoy rehaciendo, la página decía que atendían de lunes a viernes de 9 a 18.30, e Instagram tenía otro horario según el día. Cuando dos lugares dicen cosas distintas, la gente desconfía de los dos.
Los horarios, la dirección y el teléfono tienen que ser los mismos en la página, en Google Maps y en Instagram. Si cambia uno, se cambian los tres el mismo día. En la página conviene sumar un enlace para abrir el mapa y llegar.
Que se vea bien en el celular
Todavía hay páginas hechas solo para computadora. Encontré la de un consultorio de 2012 que en el celular se ve chiquita y obliga a agrandar con los dedos, con una sección de novedades de 2016. Hoy la mayoría busca un comercio desde el teléfono.
La prueba es fácil: abrí tu página en tu celular, con los datos móviles y no con el wifi, como si fueras un cliente. Fijate si se lee sin agrandar, si encontrás cómo escribir sin buscar y cuánto tarda. Si tarda, en esta nota cuento qué suele pesar.
Si además vendés por internet
La tienda es otro tema. Que funcione y cobre no alcanza: también tiene que sentirse parte de tu marca, y muchas no lo logran. Lo cuento en esta nota.
Si querés que mire tu página con estos ojos, escribime por WhatsApp con la dirección y te digo qué encuentro.